
Nuestra Historia
Conoce de nuestra historia, lo que nos mueve y si te gusta te invitamos a hacerte soci@
Acerca de nosotras: la historia de Fundación Paticortos
Fundación Paticortos es, ante todo, la historia de dos mujeres que decidieron transformar su amor por los animales en una forma concreta de ayudarlos. Francisca Jorquera y Rosario Besio han sido parte central de este camino desde sus distintas etapas, y hoy es Francisca quien lidera la fundación como presidenta, dando continuidad a un proyecto que lleva más de una década creciendo, rescatando y creando nuevas oportunidades para perros y gatos que han vivido situaciones de abandono, maltrato o vulnerabilidad.
La historia de Paticortos comenzó mucho antes de que existiera formalmente una fundación. Sus primeros pasos se remontan a 2009, cuando Rosario comenzó a involucrarse activamente en el rescate y protección animal. Con el tiempo, ese trabajo fue creciendo de manera muy orgánica: aparecieron nuevos casos, personas dispuestas a colaborar, hogares temporales y una comunidad que comenzó a formarse alrededor de una misma preocupación.
A ese camino se sumó Francisca, quien convirtió el rescate animal en una parte fundamental de su vida. Ingeniera de profesión y profundamente vinculada al bienestar animal, asumió progresivamente un rol cada vez más importante dentro de Paticortos hasta transformarse en quien hoy lidera la organización. En sus propias redes suele definirse a partir de ese vínculo con los animales, y esa cercanía explica buena parte del sello que ha adquirido la fundación: una organización que busca ser profesional en su gestión, pero que nunca pierde de vista que detrás de cada caso existe una vida concreta.
De los primeros rescates a una fundación
Durante sus primeros años, Paticortos funcionó principalmente gracias al esfuerzo directo de sus fundadoras, voluntarios y personas que ofrecían ayuda cuando aparecía un nuevo caso. Los rescates se fueron multiplicando y, con ellos, también las responsabilidades.
No bastaba con sacar a un animal de la calle. Era necesario llevarlo al veterinario, realizar exámenes, pagar tratamientos, conseguir medicamentos, encontrar un hogar temporal, acompañar su recuperación y finalmente encontrar una familia responsable que pudiera adoptarlo.
Esa experiencia acumulada fue dando forma a lo que Paticortos es hoy.
El 2 de septiembre de 2019 se constituyó formalmente la Fundación Protección Animal Paticortos, con un propósito centrado en la defensa, protección y bienestar de los animales. Actualmente, Francisca Jorquera ejerce como presidenta de la fundación y Rosario Besio como vicepresidenta.
La formalización permitió darle una estructura más sólida a un trabajo que ya llevaba años desarrollándose. También hizo posible abordar de forma más organizada los desafíos propios de una organización dedicada al rescate animal: coordinar voluntarios, gestionar recursos, generar alianzas, financiar tratamientos veterinarios y construir una comunidad capaz de sostener el trabajo en el tiempo.
Sin embargo, el objetivo esencial de Paticortos sigue siendo el mismo que impulsó sus primeros rescates: darle una segunda oportunidad a animales que de otra manera probablemente no la tendrían.
Lo que ocurre después de un rescate
En redes sociales, muchas veces la parte más visible del trabajo de una fundación es el momento del rescate o la fotografía de un animal que finalmente encuentra una familia. Entre ambos momentos existe, sin embargo, un proceso mucho más largo.
Cuando un perro o un gato llega a Paticortos, su situación debe evaluarse individualmente. Algunos necesitan simplemente alimento, cuidados veterinarios básicos y esterilización. Otros llegan con enfermedades, lesiones o consecuencias de meses de abandono que requieren tratamientos considerablemente más complejos.
También existen animales que necesitan recuperar algo menos visible: la confianza.
Un perro que ha sufrido maltrato puede tardar semanas en volver a acercarse a una persona. Un gato que ha vivido en la calle puede necesitar tiempo antes de sentirse seguro dentro de una casa. En esos casos, la recuperación no depende solamente de medicamentos o procedimientos veterinarios, sino también de paciencia, hogares temporales y personas dispuestas a acompañar ese proceso.
Por eso, para Paticortos el rescate es solamente el comienzo.
El verdadero objetivo es acompañar a cada animal durante todo el proceso: recuperarlo física y emocionalmente, encontrar una familia adecuada y asegurarse de que la adopción represente realmente el comienzo de una nueva vida.
A lo largo de su trayectoria, la fundación ha participado en el rescate de más de mil animales, una cifra que ayuda a dimensionar el trabajo realizado, pero que para Francisca, Rosario y quienes colaboran con Paticortos representa algo mucho más concreto: más de mil historias distintas.
Detrás de cada número existe un animal que alguna vez necesitó ayuda.
Una fundación que funciona gracias a una comunidad
Paticortos no funciona como un refugio tradicional con instalaciones permanentes capaces de recibir indefinidamente animales rescatados. Su modelo depende en gran medida de una red de personas que permite que cada rescate pueda avanzar.
Los hogares temporales cumplen un rol especialmente importante. Son familias o personas que reciben durante un período determinado a un perro o gato mientras se recupera o espera una adopción definitiva.
Junto con ellos existen voluntarios que ayudan con traslados, personas que colaboran difundiendo casos, veterinarios, adoptantes, socios, donantes y empresas que deciden apoyar la causa.
Ese modelo explica una parte importante de la identidad de Paticortos: la fundación nunca ha sido solamente el trabajo de quienes forman parte de su directorio. Es una red que ha ido creciendo a partir de muchas pequeñas decisiones individuales.
Una persona que ofrece su casa durante dos semanas puede permitir que un animal salga de la calle.
Alguien que financia un tratamiento puede hacer posible una cirugía.
Una persona que comparte una publicación puede lograr que aparezca finalmente la familia que ese animal necesitaba.
Cada una de esas acciones forma parte del mismo proceso.
Francisca Jorquera y el liderazgo actual de Paticortos
Hoy, Francisca Jorquera está al frente de Fundación Paticortos, liderando una organización que combina el trabajo diario de rescate con una tarea igualmente importante: construir una institución capaz de mantenerse y crecer en el tiempo.
La protección animal exige recursos, coordinación y una gestión permanente. Existen emergencias que aparecen sin aviso, tratamientos veterinarios de alto costo y casos en los que las decisiones deben tomarse rápidamente. Al mismo tiempo, la fundación debe generar ingresos, desarrollar alianzas, encontrar nuevas formas de colaboración y mantener activa a una comunidad que permita sostener los rescates.
Ese trabajo ha llevado también a que la labor de Francisca sea reconocida fuera del mundo animalista. En 2023 fue una de las mujeres distinguidas por Banco de Chile en el programa Mujeres que Inspiran, iniciativa destinada a reconocer a emprendedoras y líderes de organizaciones sociales por el impacto de sus proyectos.
En esa instancia, Francisca explicó que uno de los grandes objetivos de Paticortos era desarrollar una organización capaz de rescatar, rehabilitar y reubicar mascotas abandonadas, un propósito que resume muy bien la lógica de trabajo que la fundación ha construido durante estos años.
Rosario, por su parte, continúa siendo una figura fundamental dentro de la organización. Como cofundadora y actual vicepresidenta, representa además el vínculo con los primeros años de Paticortos y con una historia de rescate animal que comenzó cuando la fundación todavía no tenía nombre jurídico, estructura ni los medios con los que cuenta actualmente.
La historia de ambas está profundamente ligada a la evolución de Paticortos: desde una iniciativa nacida de la voluntad de ayudar a animales concretos hasta una fundación que hoy cuenta con una comunidad mucho más amplia detrás.
Rescatar también significa prevenir
Con los años, el trabajo de Paticortos también ha permitido comprender que el rescate por sí solo no puede resolver el problema del abandono animal.
Mientras continúen naciendo animales sin control, existan personas que abandonen a sus mascotas o persista la falta de educación sobre tenencia responsable, siempre habrá nuevos casos que atender.
Por eso, parte del trabajo de una fundación dedicada a la protección animal consiste también en generar conciencia.
La esterilización, la identificación de mascotas, los cuidados veterinarios, la adopción responsable y la educación son herramientas fundamentales para reducir el abandono.
Paticortos ha participado en iniciativas y operativos relacionados con estas materias, además de colaborar con otros actores del ecosistema de protección animal. La fundación también ha formado parte de campañas colectivas destinadas a conseguir alimento y recursos para animales rescatados, entendiendo que un desafío de esta magnitud requiere colaboración entre organizaciones, empresas y personas.
Porque en protección animal hay una realidad difícil de ignorar: ninguna fundación puede hacerlo todo sola.
Muchas formas de ayudar
Una de las ideas que Francisca y Rosario han intentado transmitir a través de Paticortos es que ayudar a los animales no requiere necesariamente convertirse en rescatista.
Existen muchas maneras de participar.
Adoptar responsablemente es una de ellas. Convertirse en hogar temporal es otra. También se puede colaborar realizando donaciones, financiando tratamientos, aportando alimento, ayudando en traslados o simplemente difundiendo animales que están buscando una familia.
La fundación también ha desarrollado mecanismos propios para financiar su trabajo y generar recursos destinados a los rescates. Entre ellos se encuentra su tienda oficial, donde la compra de productos contribuye directamente a sostener el trabajo de Paticortos.
Para una organización de estas características, esos aportes son fundamentales. Cada tratamiento veterinario, examen, vacuna, cirugía o alimento debe financiarse de alguna manera.
Y cuando aparecen nuevos casos todas las semanas, contar con una comunidad estable de personas comprometidas puede marcar la diferencia entre poder asumir un rescate o tener que decir que no.
Una historia que sigue creciendo
Desde aquellos primeros rescates de 2009 hasta la fundación que existe actualmente han pasado muchos años, personas y animales.
Francisca y Rosario han visto de cerca las dos caras del rescate animal. La más dura está en los abandonos, el maltrato, las enfermedades y los casos que llegan cuando prácticamente no queda margen para actuar.
Pero existe también otra cara.
Es la de un animal recuperándose después de una cirugía. La de un perro que vuelve a confiar en las personas. La de un gato que finalmente puede dormir tranquilo dentro de una casa. La de una familia que encuentra a un nuevo integrante y comienza una historia completamente distinta a la que parecía escrita para ese animal.
Esa es probablemente la razón por la que Paticortos continúa creciendo.
Porque después de tantos años, el propósito sigue siendo sorprendentemente sencillo: encontrar a un animal que necesita ayuda y hacer todo lo posible para cambiar su historia.
Hoy Francisca lidera ese desafío junto a Rosario, el equipo de la fundación y una comunidad que se ha construido durante años alrededor de Paticortos.
Y cada nueva persona que adopta, dona, comparte, ofrece un hogar temporal o decide involucrarse permite que esa historia continúe.
Porque Paticortos nació de dos mujeres que quisieron ayudar a los animales, pero se ha convertido en algo mucho más grande: una comunidad dedicada a darles la segunda oportunidad que merecen.